

Terminó
Me quedé mirando la salida por un rato, podía irme y dejar todo como estaba, sin arriesgarme. Pero no pude. Volvía a las oficinas donde guardaban las llaves de las cajas secretas, solo me quedaban dos por revisar, seguro que estaría en una de esas, pensé mientras corría por los pasillos de las oficinas donde estaban los rehenes.
Entré al cuarto del gerente y revisando como loco por todas partes no encontré nada. Golpeé con fuerza el escritorio varias veces. Tenía que irme. La policía nos estaba comiendo los talones y yo estaba ahí arriesgándolo todo.
<<¿Dónde mierda estás?>> Escuché que me decía L.V. por la radio enojado.
-Ya casi -le respondí rápido.
<<Sí no venís y te atrapan te juro que te mato>> Me volvió a responder.
-Mierda -dije mientras golpeaba por cuarta vez el escritorio con una patada.
El brillo de un metal me llamó la atención.
-Hijo de puta -dije en un suspiro mientras me agachaba para encontrar las dos llaves de las cajas secretas. El gerente las había escondido para salvarle el culo al juez corrupto.
Fui corriendo a la segunda bóveda donde aún quedaban las dos cajas. Me temblaba la mano mientras escuchaba los gritos del grupo halcón que avisaban que entrarían si no nos entregabamos. Abría la primera. Nada. La segunda. Sentí que mi cuerpo empezaba a temblar de la alegría. ¡Los tenías!
-Tengo los malditos papeles -le dije feliz por la radio.
<<¡Bien ahí! ¡carajo! -escuché la voz de L.V.-. Ahora vení corriendo para acá. Cerramos el túnel y nos vamos>>
Corrí con los papeles en la mano. Agarre un papel que se encontraba en la otra caja de seguridad y con una pluma de plata y oro de la misma caja escribí una pequeña carta de despedida:
“En barrio de ricachones, sin armas ni rencores. Es solo plata no amores”.
Junto a una de las armas de plástico que había usado A.T. y luego me metí por el túnel con una porción de pizza de un lado y los papeles del otro y luego de unos minutos estábamos en dos gomones andando por los desagües cloacales de las calles del barrio de San Isidro. El olor a los dólares tapaba el hedor de los desechos que flotaban en el agua.
Luego de un buen viaje por los desagües llegamos a la explanada donde nos esperaban con los autos.
-Vamooooos -dijo corriendo desde el túnel hacia los autos A.T. y con un bolso de dinero en su mano.
Volvimos a la casa escondida y retirada de F.A. y revisamos nuestro motín, flotabamos en dinero.
Nos separamos y no volvimos a saber de los otros hasta el día que la policía entró en nuestras casas llevándose todo, todo menos los papeles y las otras nueves partes del dinero que nunca pudieron hallar y que luego de tres años de prisión nos seguían esperando, escondidas.